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Reflexiones sobre los avances en las leyes de matrimonio
de personas de mismo sexo
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La discusión sobre el matrimonio de personas del mismo sexo es antigua. Recientemente esta ha ganado más espacio en los debates políticos dentro de la región latinoamericana, como ha sido el caso después de que Argentina aprobó el matrimonio gay en todo el territorio nacional el año pasado. Eso nos lleva a reflexionar sobre este importante logro en la región, que puede alentar a otros países para que hagan lo mismo.

Latinoamérica se caracteriza por no tener leyes que criminalizan los comportamientos homosexuales pero aún tenemos mucho que hacer en relación a la calidad de vida de las personas LGBTI en nuestros países. Hasta hoy en la región latinoamericana, compuesta por 20 países, apenas tres países tienen leyes que aseguran el derecho de las personas gays de oficializar su matrimonio--Argentina, México y Uruguay (ver: http://ilga.org/). Además, solo en Argentina y Uruguay el matrimonio es legalizado en todo el territorio nacional. En México, por ejemplo, aunque ha habido avances importantes, la ley solo se aplica al Distrito Federal. Finalmente, hay tres otros países en que hay leyes que posibilitan un registro equivalente o casi equivalente al matrimonio--estos países son Colombia, Ecuador, y en Brasil.

Este panorama nos señala la necesidad de crear acciones políticas para la instaurar leyes que ofrezcan a las personas LGBTI derechos iguales--no especiales pero iguales--a todos los demas. De esta manera, lograremos proporcionar a ellos y ellas la posibilidad de acceder al reconocimiento de sus relaciones por parte del gobierno.

Por ejemplo, en Brasil, los avances logrados hasta ahora no resultaron de modificaciones generadas en la legislación nacional, sino de batallas a través de demandas hechas por parejas que querían ser reconocidas como tales y de esta manera, tener derechos civiles como parejas. Eso generó una movilización de otras regiones del país para que pudieran hacer lo mismo, hasta que la aceptación por parte de los jueces se volvió cada día más común Siguiendo estas acciones, el gobierno de Rió de Janeiro pidió en la Suprema Corte el reconocimiento de la unión civil de las personas en su estado. Al comienzo del mes de mayo, fue votado y aprobado, y como la decisión fue de la Suprema Corte, el resultado es aplicable para todo el país, lo que legalizó la unión civil en todo el territorio nacional. En Mexico hubo un proceso muy similar al de Brasil. Primero fue aprobada en la Corte del Distrito Federal la unión civil y después fue aprobada por el Congreso del Distrito Federal la ley del matrimonio gay. O sea, este puede haber sido un logro muy importante, pero eso no es aún el final y tampoco lo es reconocer los derechos iguales de las personas LGBTI, pues todavia se hace más difícil que un matrimonio heterosexual y tiene menos reconocimiento en algunas situaciones especificas.

Por el otro lado, aún hay países en Latinoamérica que no han avanzado nada, como Perú (ver: http://ilga.org/), en que las relaciones entre dos hombres sean legalizadas, y en que discusiones como derechos de matrimonio siguen muy retrasadas, prácticamente inexistentes. Perú no es el único en que el debate sobre el matrimonio gay aún no tiene campo, hay también países como Honduras, Nicaragua y muchos otros que debido a sus gobiernos conservadores, la posibilidad de aportar la discusión sobre los derechos de las personas LGBTI si queda muy distante. Debido a eso, la sociedad civil, tiene un rol importante en llevar estos debates a todos los campos de toma de decisiones posibles.

Frente a tantos retos que encontramos en nuestra región, queda claro que existe una gran necesidad que las personas LGBTI, en especial los jóvenes, se involucren más en los debates como este, así como también creen en sus ambitos de convivencia para aprovechar el momento existente en la región para avanzar más en las políticas de matrimonios de personas de mismo sexo.


Escrito por Ivens